domingo, 21 de julio de 2019

Hoy seré dueña de mis Emociones.



¿Y cómo dominaré a mis emociones para que todos los días sean días felices y productivos? Aprenderé este secreto de los siglos: Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones; fuerte es aquel que compele a sus acciones que controlen sus pensamientos. Todos los días cuando despierto seguiré este plan de batalla antes de ser capturado por las fuerzas de la tristeza, de la autocompasión y del fracaso:

 Si me siento deprimido cantaré.  
Si me siento triste reiré.
 Si me siento enfermo redoblaré mi trabajo. Si siento miedo me lanzaré adelante.  
Si me siento inferior vestiré ropas nuevas.  
Si me siento inseguro levantaré la voz. 

 Si siento pobreza pensaré en la riqueza futura.
 Si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado.
 Si me siento insignificante recordaré mis metas. 
 Hoy seré dueño de mis emociones. De aquí en adelante, sabré que sólo aquellos con habilidad inferior podrán estar siempre a su nivel más alto, y yo no soy inferior. 
 Habrá días cuando tenga que luchar constantemente contra fuerzas que me desgarrarían. 

 Aunque el desánimo y la tristeza son fáciles de reconocer, hay otros que se nos aproximan con una sonrisa y con un amistoso apretón de manos pero también pueden destruirnos. Contra ellos, también, debo estar siempre alerta: Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos.

 Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas. Si siento complacencia, recordaré mis competidores. Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza. Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento. Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta. Si me siento orgulloso en exceso, recordaré un momento de debilidad. Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas. 
 Hoy seré dueño de mis emociones. Y con este nuevo conocimiento comprenderé también y reconoceré los estados de ánimo de aquel a quien visite. Toleraré su enojo y su irritación de hoy porque no sabe el secreto de dominar su mente. 

Puedo resistir sus saetas e insultos porque ahora sé que mañana cambiará y será un gozo visitarlo. No juzgaré más a un hombre por una sola visita; no dejaré jamás de visitar de nuevo mañana a aquel que hoy me demuestra odio. Hoy no comprará carrozas de oro por un centavo, y sin embargo mañana canjeará su casa por un árbol. El conocimiento que tengo de este secreto será la llave que me abre las puertas de la riqueza. Hoy seré dueño de mis emociones. 

 De aquí en adelante reconoceré e identificaré el misterio de los estados de ánimo de toda la humanidad, y en mí. Desde este momento estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierta en mí todos los días. 
Dominaré mis estados de ánimo mediante una acción positiva, y cuando haya dominado mis estados de ánimo, controlaré mi destino. 

 Hoy controlo mi destino, y mi destino es el de convertirme en el vendedor más grande del mundo. Seré dueña de mí misma. Seré grande. 

El Vendedor Mas Grande del Mundo..

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